1.- Medio Ambiente y Ecología| 2.- Organización de la Biosfera| 3.- El ecosistema| 4.- El hombre en el ecosistema| 5.- Flujo de energía y circulación de la materia| 6.- La producción primaria| 7.- Producción secundaria| 8.-Flujo de energía a través de la red trófica 9.- Circulación de nutrientes en los ecosistemas| 10.- El ciclo del agua| 11.- Ecosistemas acuáticos| 12.- La población uniespecífica| 13.- Factores ambientales| 14.- Interacciones entre poblaciones| 15.- Desarrollo y evolución del ecosistema| 16.- Descripción de ecosistemas naturales y humanizados| 17.- Ecosistemas forzados| 18.- El medio ambiente| 19.- Respuesta ante los problemas ambientales | 20.- La atmósfera| 21.- Las aguas continentales| 22.- Los residuos| 23.- La normativa ambiental| 24.- Normativa ambiental autonómica| 25.- El impacto ambiental| 26.- Las evaluaciones de impactos ambientales (EIA)| 27.- Biosfera y Producto Económico| 28.- Restauraciones ambientales| 29.- Población humana|

8.1.- Niveles tróficos | 8.2-Pirámides tróficas| 8.3.- Procesos de descomposición |


8 .2.- Pirámides tróficas

Pirámides tróficas

La acción recíproca de los fenómenos de la cadena alimentaria (pérdida de energía a cada transferencia) y la relación entre el tamaño y el metabolismo se traducen en comunidades con una estructura trófica perfectamente definida que, a menudo, es característica de un tipo particular de ecosistema.

La estructura trófica puede medirse y describirse ya sea en términos de producción permanente por unidad de superficie, o en términos de energía fijada por unidad de superficie y tiempo en  los niveles tróficos sucesivos.

La estructura trófica y también la función trófica pueden representarse gráficamente por medio de pirámides ecológicas en las que el nivel primero o productor forma la base y los niveles sucesivos forman las hileras que constituyen el ápice.

Tabla 1. Relación entre la biomasa de algunos representantes del plancton de las aguas continentales (Margalef, 1955)

Categoría trófica

Ejemplo

Productividad neta diaria

Tiempo necesario para duplicar la masa de la población

Producción actual o biomasa

Autótrofo

Clorofíceas

100 g

1 día

100 g

fitófago

Cladóceros

10 g

10 días

100 g

Zoófago

Macrocyclops sp

2 g

50 días

100 g

Las pirámides ecológicas pueden ser de tres tipos: 1) pirámide de los números, en la que se expone el número de individuos de cada nivel; 2) pirámide de biomasa, basada en el peso seco total, el valor calórico u otra medida de la cantidad total de material vivo y 3) pirámides de energía o de productividad que muestra la velocidad de la corriente o la productividad en los niveles sucesivos (figura 4). Las  pirámides de número y de biomasa pueden invertirse, porque puede ocurrir, por ejemplo que los productores sean individuos grandes y poco numerosos en relación con el número y el tamaño de los consumidores.  O bien, porque la tasa de multiplicación de los organismos de cada uno de los escalones sea muy diferente. Esto es lo que normalmente sucede en los ecosistemas acuáticos (figura 4, tabla 1 ).


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Figura 4. Distintos tipos de pirámides ecológicas (Odum, 1972)

De manera aproximada, se acepta que la producción neta o la energía que fluye por un nivel trófico determinado, viene a ser el 10% de la que fluye por el nivel precedente. Por supuesto no se trata de un valor exacto, pero no deja de ser notable la aproximación con que se cumple, siendo tantas y tan diversas las posibilidades que ocurren en los sistemas naturales. A dicha convergencia contribuye el efecto opuesto de dos procesos evolutivos:

En la alimentación de los animales se pueden considerar varias eficiencias: dos de ellas son las relaciones alimento asimilado/alimento ingerido y producción neta/alimento asimilado. El producto de las dos da una nueva eficiencia (que, por cierto, es la que interesa al ganadero) producción neta/alimento ingerido. Y ésta es la única a la que se aplica la ley del 10%. Intuitivamente parece claro que la biomasa de carnívoros debe ser inferior a la de herbívoros y la de esta de los vegetales. Pero esto no siempre es así. Es cierto en los ecosistemas terrestres, pero no ocurre lo mismo en los acuáticos, donde una pequeña cantidad de biomasa de algas es capaz de sustentar biomasas similares, e incluso mayores de consumidores. Esto está ligado a la capacidad de producción y  el tiempo de vida de los distintos organismos (tabla 1).

Si las productividades se escalonan de manera obligadamente regular, las biomasas se relacionan con esas productividades a través de las tasas de renovación, que son los cocientes entre las productividades netas y las biomasas (Tabla 2). La producción tiene la dimensión de una masa por unidad de tiempo y, lógicamente la biomasa una dimensión de masa, por lo tanto la tasa de renovación tiene una dimensión de velocidad (t-1). Como regla general, la velocidad desciende a medida que se avanza en la escala trófica.  Por esta razón mientras que las producciones netas en niveles sucesivos siguen la regla 1000:100:10:1, las biomasas de los niveles sucesivos varían según una progresión cuya razón suele ser más pequeña. En el ejemplo de la tabla 1, se consigue una relación de biomasas de 100:100:100. Pero esto no es general. Por ejemplo, en el plancton marino se han dado datos de biomasas que forman progresiones del orden de 100:20:5:2. Aunque en el último nivel, la biomasa es el 2% del nivel basal, sigue habiendo una gran diferencia con la progresión de la productividad, en la que este último nivel tiene el 1 por mil del nivel inicial.

Tabla 2. Relaciones de biomasa, producción y tasa de renovación en los distintos niveles tróficos. Valores representativos de ecosistemas naturales (Margalef, 1980).

Ecosistema

Biomasa

(mg de C/m2)

Producción

(mg de C/m2.día)

Tiempo medio de renovación de la biomasa

(días)

plantas

herbívoros

carnívoros I

carnívoros II

50.000

5.000

300

40

1.000

50

1

0,02

50

100

300

2.000

Así pues, la consabida red trófica que describe las relaciones del ecosistema ha de visualizarse de modo que los nudos de la red, representados por poblaciones de otras tantas especies, se pueden considerar también como válvulas que controlan el flujo de energía y el control que ejercen se puede medir por su tasa de renovación. Una población que se renueva rápidamente es como un engranaje que gira velozmente o una válvula muy abierta. Es lo que ocurre con animales con alta tasa de reproducción y de alta mortalidad, que median el paso de mucha energía de un nivel inferior a un nivel superior.

Es obvio que el número de niveles tróficos no puede prolongarse indefinidamente. Si en cada peldaño  la energía disponible se divide por 10 o más, la persistencia de superdepredadores implica una base demasiado amplia y sólo puede apoyarse en un  sistema muy amplio o uno muy productivo. Simplemente, un tigre no puede sobrevivir en una isla de pequeña extensión. Normalmente, el número de niveles tróficos no excede de 5. Además, en general, el tamaño va aumentando a medida que se asciende por la escala trófica pues es natural que el depredador sea más corpulento que la presa.

Sin embargo, el número de pisos puede ser mayor cuando no consideramos la cadena herbívora tradicional sino otras cadenas. Por ejemplo, en el caso de los parásitos se invierten algunas de las regularidades mencionadas. El parásito es menos corpulento que su presa y su tasa de renovación es mucho mayor. Pero el parásito deriva su energía de su huésped. Puede alargarse la cadena, porque hay parásitos de parásitos. las cadenas de hiperparasitismo se pueden también prolongar hasta unos 5 escalones. Es decir, hay cinco términos hasta el superdepredador y 5 para el superparásito.

Las regularidades que se han comentado son bien pocas y muy poco regulares. La organización de la red trófica propia de cada ecosistema se puede considerar como un proceso histórico, con muchos elementos aleatorios, bajo una presión constante de competencia y selección.



 

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